Ilusión del tiempo (cuento)

I

Sabemos que el tiempo pasa inexorablemente: existe el hoy luego del ayer y antes del mañana. Entonces viene la relatividad, la física cuántica y de pronto resulta que el tiempo es solo una ilusión…

II

Desde que supe de la relatividad y la física cuántica he tenido la ilusión de romper con la ilusión del tiempo: ya no sentir el paso de las horas, entender eso de que todo está sucediendo ahora, al mismo tiempo. Todo.

Pasé interminables años investigando al respecto hasta el límite de la locura, hasta que me harté. Entonces decidí olvidarme por completo del asunto y desechar mis ilusiones.

Por suerte, esa misma noche me visité a mi mismo para decirme que no debía rendirme pues estaba a poco espacio–tiempo de lograrlo. En ese momento me emocioné hasta las lágrimas. En un instante descubrí que esa ilusión que tengo de lograrlo ya la he cumplido ahora mismo. ¡Es maravilloso… y extraño!

III

Regreso a mi vida habitual luego de transcurrir por espacios temporales que jamás había conocido y me dispongo a reunirme con la persona más importante de mi vida.

Me acuesto, me duermo y sueño con agujeros negros que dan cabida a universos, constelaciones, planetas exactamente iguales al nuestro. Despierto, me visto y camino hacia la calle donde crecí. Con cuidado entro a una casa luego de tomar la llave escondida debajo de la tercera piedra junto a la entrada. Subo con cautela las escaleras y giro la perilla del último cuarto. Entro con sigilo a la tienda de acampar hecha con cobijas y cojines. Y me acomodó lentamente frente al niño que fui.

La escena la recuerdo perfectamente: un hombre igualito a mi apareció de pronto y se sentó a jugar conmigo aquella tarde. Me habló de cosas extraordinarias: sobre los agujeros negros que contienen universos, constelaciones, planetas exactamente iguales al nuestro, y me enseñó que todo eso se podía descubrir a través de la relatividad, de la física cuántica y de otras ciencias matemáticas.

Y se despidió diciendo que esa ilusión que tendría dentro de mí algún día, no la olvidara jamás, que no me rindiera nunca pues en algún lugar del espacio–tiempo entendería por completo la ilusión del tiempo lineal; entonces podría regresar una y otra vez a decirme a mi mismo que esa ilusión que tanto anhelo lograr, ya la he logrado para siempre.

 

 

Seleccionado para la Antología del Concurso Internacional de Cuentos cortos “Ilusiones” convocado por la Editorial Letras con arte (España).

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