El sueño del héroe (cuento)

I

Mi ídolo siempre ha sido Superman. No me importan las nuevas modas, los nuevos superhéroes o incluso los avances tecnológicos más estrafalarios, a mi siempre me han encantado las capacidades del hombre de acero. ¡Son lo máximo! Así de fácil: a Superman no lo cambiaría por nada del universo.

Sabiendo esto, ahora imagínense cómo me sentí el día en que por andar husmeando debajo de su cuartel secreto… (Sí, lo admito: conseguí la ubicación de forma ilegal y me salí de mi casa sin permiso yo solito… ¡Castíguenme!), el caso es que toqué esa sustancia pegajosa de color verde extraño que brillaba. Horas más tarde desperté en mi cuarto frente a mi madre y a que no saben enfrente de quién más: ¡del mismísimo Superman! ¡Él me llevó a mi casa!, ¿pueden creerlo? ¡Guau!

Pero esperen que esto aún no termina: cuando desperté… ¡Tenía sus mismos superpoderes! O sea, ¡era como Superman pero en chiquito! Eso era increíble, era fantástico, era… ¡Era mi sueño hecho realidad!

Sí me castigó mi madre por un mes, pero ¿eso qué importa cuando tienes los superpoderes de tu superhéroe favorito?

No me importó estar todas las tardes de todos los días de todas las semanas de todo un largo mes encerrado en mi cuarto disque haciendo la tarea… No, un nuevo superhéroe como yo ya no iba a hacer tareas ni quehaceres comunes. Yo iba a ayudar a Superman a acabar con la maldad en el mundo. ¡Eso iba yo a hacer!

¡Todo era fantástico! ¡Genial!

Y luego crecí…

 

II

Tras varios años de observar la forma de trabajar de muchos héroes y heroínas, pude aprender de su error más implacable. En el que todos y todas incurrían sin excepción: ¡su maldita identidad secreta!

Eran personas comunes en el día y superhéroes o superheroínas durante la noche. Obvio, los malvados hacían de las suyas justo cuando no estaban activos. Y no solo eso, pasaban cosas peores aún.

Por eso es que decidí este plan maestro, lo que ahora soy: una persona común durante la noche y superhéroe durante el día.

Sí, sé que suena bastante ilógico, pero hasta ahora me ha funcionado maravillosamente. Y es que, si lo piensan detenidamente un poquito, ¿qué malvado se esperaría que una persona común y corriente se presente frente a él para llevarlo a la justicia? ¡El factor sorpresa en su máxima expresión!

 

 

Seleccionado para la Antología del Certamen Mundial de Relatos “Mi héroe” convocado por la Editorial Letras con arte (España).

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