Cada quien sus filias (cuento erótico)

—Ya sabes que solo quiero verte… —le dices a tu amiga mientras ella se pone su nuevo cosplay, y tu… ¡Bien sabes lo que haces, no lo niegues!

Acéptalo: una de tus filias es el voyeurismo. Seguro tienes otras, claro, pero mejor no hablar de ellas. Que se queden entre tus secretos… Yo los míos, tu los tuyos.

Justo como eso que haces mientras tu amiga se coloca algunos props de su cosplay, y ya sea por el esfuerzo, o por esa corriente de aire frío que se cuela quién sabe desde donde, que sus pezones se levantan como dos puntas de flecha que te hacen desear ser herido con ellas.

Y hay que aceptarlo, a mi también me encanta observar. Es interesante. Delicioso. Pienso lo mismo que tu: no es que rechacemos de forma alguna el contacto físico pero no todo en el sexo tiene que ser igual, ¿estás de acuerdo? Hay otros tipos de placeres, y todos pueden llegar a ser deliciosos. Tu los tuyos, yo los míos.

Además piensas que a ella le encanta porque justamente usa esos cosplays siempre dejando una buena parte de su cuerpo a la vista de los degenerados que rondan alrededor de ella en las expos. Y te das cuenta en sus ojos y por su sonrisa maliciosa que eso la divierte, le fascina. Hasta has llegado a pensar que la excita.

Como aquella vez en la expo: ella te dijo que al ir al baño le costó tanto trabajo sacarse todos los props que por eso le ganó y se orinó un poco.  Solo un poco. Pero tu siempre te quedaste con la idea de que en realidad eso era una pequeña mancha de lubricación. Y es que fue una gran coincidencia que justo le haya pasado con el cosplay de esa caracterización tan provocativa. Casi puedes recordar a tu amiga mojándose los labios mientras algunos fetichistas se agachaban para verle bajo la diminuta falda mientras le sacaban fotos.

Es en este momento, mientras recuerdas esas excitantes imágenes  pasadas, que su mirada te sorprende. Te mira con ojos profundos, cautivadores. Y es su amplia sonrisa llena de perversión al momento de ver el abundante chorro de leche caliente que sale desde tus entrañas, la que te confirma una vez más todas tus sospechas sobre sus depravaciones más profundas. Como las tuyas. Como las mías. Como las de todos nosotros.

 

 

Seleccionado para la Antología del Segundo Certamen Mundial de Relatos “Afrodita y Eros” convocado por la Editorial Letras con arte (España).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s