Hay muchas clases de viajes (micro cuento)

Las personas dicen que los viajes ilustran pero yo nunca tuve la capacidad de viajar por mí misma. Solamente lo hacía cuando mi dueña inicial me llevaba hacia su trabajo para beber café de mi interior. Pero fuera de eso, entre su casa y oficina, no tuve oportunidad de conocer más mundo.

Después vino el accidente: no tuvo cuidado al agarrarme, se quemó y me dejó caer. Me rompí de una orilla. Y terminé en el cesto de basura. El viaje al basurero no fue algo de lo que quiera tener recuerdos. E ir de un tiradero a otro, menos. Hay viajes especiales y otros horrendos.

Luego vino el pintor: me compró por unas cuantas monedas en una casa de rehuso y con él viví largos años. Fueron años cargados de intimidad y poesía, pero sin viajes. Aún así no me quejo.

Finalmente el pintor murió y sucedieron dos cosas tajantes: primero, también se me quebró el corazón para siempre; pero segundo, empecé a viajar constantemente. Como el pintor fue muy famoso, mucha gente en distintas partes del mundo querían ver la taza donde prefería tomar su té.

 

 

Seleccionado para la Antología del XI Concurso de Relatos y Microrrelatos de Viaje Moleskin convocado por la web Vagadamia (www.vagadamia.org) y patrocinado por la editorial Ediciones del Viento de A Coruña y la empresa de eReaders Grammata (España).

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