De las malas palabras (soneto)

La afrenta no es de las palabras fragilidad.
El hecho que existan groserías se provoca
por la apetencia que el moralista a bien escoja
en el tortuoso paisaje de comunicar.

La perversión no está incluida en el compás,
sólo se presenta si lo ejecuta la loca,
y es que tal pecado ningún hablante lo forja
sino los oidores vacuos, su imbecilidad.

Un ejemplo a tal discurso es necesario dar
de lo vetado por los que se expresan con toga:
sentencian escuchar en el lenguaje normal

si resulta el pene en verga y vagina en panocha,
pero sí se atreven ligeros a mencionar
que el estomago es la panza y la cabeza es choya.

 

 

Finalista y seleccionado para la Antología del Octavo Concurso de Sonetos organizado por la Página Blog / Editorial Concursos Literarios en Español (España).

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