Generosas (micro cuento erótico)

De todas las comensales que habían ido desde que trabajaba en el comedor, esa era la que tenía el busto más grande. Y de todos los escotes que había visto desde que era empleado del establecimiento, ese era el más generoso.

Mientras tomaba la comanda, descubrió tres lunares, un grupo de venas que asemejaba un ramo de petunias y hasta una pequeña cicatriz dental causada seguramente por algún amante inexperto sobre la tersa piel de esos pechos descomunales.

Cuando sirvió el jugo, estaba tan ensimismado con ese par de masas gelatinosas que le llamaban a la entrega lujuriosa, que no pudo distinguir cuánto servía en los vasos, ni si había sido un guiño lleno de complicidad o si una mueca repleta de reproche la que ella le había lanzado.

Durante los guisados, no solo equivocó los platos de todos los comensales, sino que al corregir el desaguisado, se llevó accidentalmente el plato fuerte de ella justamente antes que siquiera lo probara.

Sin embargo, el acabose fue en el momento de servir el agua: ahí sí fue completamente consciente que no miraba otra cosa más que sus generosas mamas justo en el momento que, con infinito terror, comenzó a ver cómo corría entre ellas un delicado chorrito de líquido transparente.

Seleccionado para la Antología del Primer Concurso Internacional de Micro relatos Eróticos convocado por Ojos Verdes Ediciones (España).

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