Aprovechado (cuento levemente erótico)

De pronto se ha ido la luz en toda la colonia, y obvio, en la fiesta de Miguel también. El adolescente mira ansioso a Natalia, la chica que le gusta, y no sabe si regalarse de cumpleaños un beso robado de sus tiernos labios o no. Y es que, ¡imaginen lo qué pasaría si viene la luz y lo descubren! ¿Qué pensaría su madre? ¿Y sus amigos? Seguro tendría que irse del país, cambiarse el nombre y tal vez hasta recurrir a la cirugía plástica. Bueno, esto último quizás ya sea exagerar.

Sus manos sudan, su cabeza va a estallar. La luz no vuelve y Miguel aún no se decide. De pronto, una vocecita en su interior le recuerda un meme de internet: YOLO. ¡Es ahora o nunca!

En un segundo de locura camina hasta ella evitando tropezar con alguno de los presentes, la abraza rápido y la besa tiernamente… Ella lanza un pequeño gemido de sorpresa, el cual es callado de inmediato por el dulce beso (del cual solo habré de aclarar que no hay lenguas de por medio, solo labios y mucha presión). Dentro de la cabecita mareada de Natalia, cruzan varios compañeros posibles para tal atrevimiento (unos más aceptables que otros), pero el que para ella definitivamente se llevaría las palmas por haberse atrevido a eso sería Miguel. El momento mágico dura un fugaz instante pero en la mente de ambos se antoja como una eternidad.

Apenas terminado el beso y todavía sin que la luz regrese, una mano furtiva aprieta uno de los pequeños glúteos de Natalia. Ella deja escapar un pequeño grito de sorpresa; queda consternada. ¿Eso era parte del obsequio?

Miguel aprovecha la oscuridad para volver a su lugar al otro lado de la mesa del comedor mientras Natalia aún no logra volver a su realidad habitual tras los últimos acontecimientos eróticos en torno a ella. Unos segundos después, como si todo hubiera sido muy bien orquestado, vuelve la luz a la fiesta del adolescente. La escena que hay frente a Miguel le resultará memorable durante toda su vida:

Natalia mira con ojos de pistola a Gabo, el aprovechado de la clase, mientras que Miguel, quien en realidad esperaba que la chica lo estuviera mirando a él, la descubre sin quitarle los ojos de encima a su más odiado compañero de escuela. Gabo por su parte sonríe ampliamente, ignorante de los pensamientos de Miguel, quien con el corazón completamente destrozado, está segurísimo de que mañana le romperá todo el hocico a Gabriel por metiche.

 

 

Declarado Ganador del Primer Concurso de relatos de amor – San Valentin Musaventura a nivel internacional convocado por la tienda Musaventura (España).

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