Soñé con mi madre (cuento)

Había acordado con mi madre que yo escribiría un guión mientras que ella sería la encargada de decidir el estilo narrativo de la película final (que en el sueño se presumía iba a ser de dibujos animados, en esa forma extravagante que tienen los sueños de dar a conocer las cosas sin decirlas ni pensarlas siquiera); y para ello, yo elaboraría dos pruebas a fin de que mi mamá pudiera decidirse. La primera prueba estaba lista y se la llevé sin tardanza.

Mi madre fue explícita: quería todas las acciones en infinitivo pasado (ahora que estoy despierto, no logro comprender esta petición pero recordemos que fue un sueño, y en esos reinos la congruencia no es una virtud). El caso es que yo le llevé el manuscrito a mi madre, y ella, al leerlo, se quejó de que los verbos en la historia no estuvieran conjugados de tal guisa. Obvio, esto me molestó bastante ya que ella me había pedido explícitamente un “texto en infinitivo” (al parecer, en este sueño era un tipo específico de guión preestablecido), por lo que no podía esperar otra cosa que los verbos usados.

Recuerdo obnubiladamente que discutí muy fuerte con ella al grado que la hice llorar. Entonces, como una chiquilla regañada, se hizo ovillo en su cama y empezó a gemir muy bajito. Mi molestia duró poco. Entonces mis defensas de hombre severo cayeron: me apresuré a abrazarla como un padre a su hija (irónico siendo ella mi madre) y la consolé mientras le preguntaba cómo es que quería el guión realmente.

Fue así como me enteré que lo del estilo fue solamente porque ella me consideraba un gran guionista (como buena madre cuervo) y supuso que esa petición me haría sentir orgulloso de mi trabajo, cuando en realidad lo que a ella le gustaría ver era una historia de un pequeño oso y su madre, abrazados en medio de una estancia de color azul con alfombra oscura y donde el aroma a café impregnara todo él ambiente de tierna melancolía. Divertido ante su idea, le prometí que así lo escribiría, que en cuanto tuviera el guión se lo mostraría.

Espero poder soñar con ella pronto para enseñarle lo que he escrito.

No es grato soñar que soy malvado con mi madre, pero como ella ya no está conmigo en este mundo, cualquier recuerdo onírico realmente se agradece.

 

 

Dedicado a mamá Lupita.

 

Seleccionado para la Antología del Certamen Mundial de Relatos “Sueños” convocado por la Editorial Letras con arte (España).

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