Semilla nueva (cuento)

Hace más de diez años que descifré el misterio del montículo. En él se describe el lugar y la fecha exactas en donde habrá de resurgir la nueva semilla que habrá de transformar a nuestra tierra árida en un bastión de vida. Y fue precisamente por eso que vine a este desierto pulido a pasar mis últimos años de existencia.

Cuando llegué no había nada, absolutamente nada. Solo un resquicio interminable de grietas secas, muertas. Por eso, cuando los pobladores cercanos supieron mis intenciones de venir aquí a meditar, corrieron a decirle al mayoral.

Él vino hacia mí en su camioneta, dejando una densa cortina de polvo a su paso. Se detuvo cerca de donde yo estaba sentada sobre esta misma piedra y vino y me habló directo: jamás pensó que alguien se interesara por estas tierras sin esperanza.

De inmediato se enteró de las mías, sin embargo, también supo que no me interesaba comprar nada: la semilla de nueva vida será un regalo para todos. El dinero es innecesario.

Trató largo rato de convencerme pero al final terminó desesperándose. Dijo que de todas maneras estas tierras le habían traído más desgracias que alegrías y resolvió regalármelas. De inmediato pensé que ese era el primer milagro de la nueva semilla así que seguí sólida en mi paciencia.

La noticia se regó como una riada y llegaron hasta aquí más personas a la espera del gran acontecimiento. Como las tierras no me habían costado, les permití construir ese puñado de casuchas blandengues. Fue así como se formó un pequeño poblado alrededor de mis esperanzas. Y ese, pensé, era el segundo milagro de la nueva semilla.

Hace más de cinco años de todo eso y yo sigo atada a mi esperanza, sentada sobre la misma piedra que no dejo excepto para buscar comida, agua y otras necesidades básicas. Ya todos se han ido. Se cansaron de que no pasara nada. La semilla nueva no llega.

Primero se fue uno, luego varios, hasta que el pueblo desapareció. Ahora las casas ya son puro polvo.

No lo entiendo. Tal vez descifré incorrectamente la escritura del montículo. Ahí decía que la nueva semilla surgiría de este lugar, en estos tiempos, tras el sacrificio de vida de una mujer deshonrada.

Yo ya he sacrificado diez años de mi vida y no ha ocurrido nada.

No puedo más…

Creo que moriré en cualquier momento…

 

 

Seleccionado para la Antología del Primer Concurso de Relatos breves “Espero” convocado por la Editorial Letras con arte (España).

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