Carta de amor de un anciano

Amada Dolores, mi entrañable amiga:

Llevo postergando enviarte esta misiva de amor para buscar convertir nuestra amistad de años, en algo más profundo para ambos. No me han sido extrañas tus miradas tiernas, tus caricias románticas, así como también tu eres consciente de mis galanteos y mis regalos cada día más íntimos, los cuales explotaron en aquel pequeño ósculo depositado en tus manos. Creo que ya es el tiempo de dar el esperado paso.

Por supuesto que te puedes preguntar el por qué esperé más de tres semanas desde nuestro último encuentro para hacerte llegar la presente. Y la explicación es tan sencilla que incluso resulta chocante: ya soy viejo, y a esta edad cuesta mucho adaptarse a las nuevas tecnologías para comunicarse. No sé cómo mandar un correo electrónico, ni siquiera un mensaje instantáneo. Es más, no consigo con facilidad prender un equipo de cómputo. Cuando uso el teléfono, todavía lo hago dentro de una cabina; esos aparatos celulares me son completamente extraños, así que olvídate de lo que ahora llaman “chats” entre nosotros.

Sé que todos estos datos resultan extraños como explicación, y tal vez lo sean todavía más si le agregamos que una carta se supone que debe ser leída en la intimidad de quien la recibe, y no delante de quien la manda, tal como ahora la estás leyendo frente a mí. Pero si no te escribí antes fue sencillamente porque, ante la oleada de nuevas tecnologías de la comunicación, la oficina de correo postal de mi pueblo ha cerrado para siempre (en su lugar ahora existe un moderno centro de entregas digitales y también por drones; ve tú a saber qué demonios sea eso), por lo que ya no tenía otra forma de hacerte llegar esta misiva de amor excepto que entregándola en tus propias y delicadas manos, amada amiga.

Entonces, sin más rodeos y armándome de valor, ¿qué dices, Doloritas? ¿Aceptas ser algo más que la entrañable amiga de un viejo loco que no se adapta a los tiempos modernos? La respuesta, tal como mi carta, está en tus manos.

Por siempre tuyo y en solicitud de amarte como se debe,
Urbano.

Seleccionado para la Antología del Segundo Concurso Internacional de cartas Ojos Verdes Ediciones, “Cartas en el agua” convocado por Ojos Verdes Ediciones (España).

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