Enseñanzas de origen (cuento)

Con gran reserva, el viejo recolector enseña su oficio al novicio: durante la época estival, en el apogeo de las caléndulas del verano, le indica pulcramente cómo cortar los racimos de uva palomino para no dañarlos a fin de que el brandy de Jerez se produzca de la manera más excelsa. Aunque su corpachón avejentado recuerda al roble americano, en realidad por dentro es espirituoso y suave. Sus modales finos, templados, le permiten poseer un gran carácter, amable y bondadoso.

Este sistema de criaderas se ha venido cultivando al paso de los siglos: los viejos agricultores otorgan gran parte de su sabiduría a las generaciones nuevas, mismas que a su vez pasarán sus conocimientos a otros brotes más jóvenes. El nivel superior alimenta al inferior, y así hasta llegar a la base, al suelo, las raíces de donde todos provenimos. Todo esto con el fin de ponerse en las botas correctas.

Y así, el tiempo se comparte entre tres niveles de generaciones donde el vino que se usa para tan deliciosa bebida, se fortalece como un gran toro que pareciera cuidar al margen del camino que todo marche bien. Erguido orgulloso a la lejanía. Inmóvil como un veterano.

 

 

Seleccionado para la Antología del Certamen Mundial de Relatos “Historias de primavera o verano” convocado por la Editorial Letras con arte (España).

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