Carta de desamor

Mi ya no tan querido ex–amor:
(Donde sea que te encuentres)

Te agradezco todas las atenciones que has tenido desde que lo nuestro terminó: los berrinches, las palabras soeces, las indirectas con nuestros amigos y conocidos, e incluso la sorpresa al despertarme y ver que algunas cosas de mi departamento se habían esfumado.

Pero lo que más te agradezco, y lo digo en serio, es esa sentida canción que me dedicaste en la última de tus presentaciones: es muy emotiva y en verdad dice cosas definitivas.

Quisiera narrarte lo que fui sintiendo en cada una de sus partes, sin embargo, no capté más que una sola de ellas. De hecho, durante toda la canción no hiciste otra cosa que repetirme que nunca habré de encontrar a nadie como tu: nadie que me dé besos como los tuyos, nadie que me colme de detalles como lo hacías tu, nadie que llene mi vida de ternura y cariño tal como tu lo hiciste.

Me quedó demasiado claro que jamás encontraré de nuevo el amor verdadero. Y que por eso mismo, tú andarás por ahí siempre que yo lo necesite. Justo eso es lo que quiero agradecerte ahora mismo. Porque, ¿sabes? Sé que suena increíble, es más, simplemente imposible, pero acabo de encontrar alguien que besa mejor que tú, que no solo me llena de ternura hasta colmarme, sino también de comprensión y apoyo absolutos, y si te contara la cantidad de “detalles” que en este poco tiempo me ha regalado (materiales y emocionales) te aburriría tanto mi carta que seguro dejarías de leerla.

Sí, definitivamente tienes razón: si el tuyo era el amor verdadero, no habré de encontrarlo de nuevo. Porque ya encontré algo mejor.

Ahora que lo pienso, me doy cuenta que ya no quiero el amor verdadero. No. Prefiero esto, como sea que se defina o que lo llamen.

Imagino que en este momento has de pensar que escribo todo esto con odio, coraje o para menospreciarte, tal como lo dices al final de tu canción. Pero la verdad no es por ninguna de tales razones. La razón es mucho más simple de lo que te imaginas.

¿Te acuerdas que tu canción dice por ahí, entre tantas predicciones, que nunca habré de olvidarte? Pues, ¿qué crees? ¡Que con tantas atenciones y tanto amor (del que sea que se le llame) ya me olvidé de ti!

¡En serio! Ya no me acuerdo siquiera de tu nombre, por lo que no tengo idea a quien estoy dirigiendo esta carta. (Por eso, en el saludo no puse nombre alguno). Así que te agradecería mucho que me recordaras cómo te llamas para así, ya con todos los datos necesarios, hacerte llegar esta misiva de desamor correctamente.

De antemano, muchas gracias en caso de que lo hagas. De lo contrario, simplemente olvídalo.

Yo ya te olvidé.

Tu ex–amor que ya ni siquiera te recuerda…
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Seleccionado para la Antología del Segundo Concurso Internacional de cartas Ojos Verdes Ediciones, “Cartas en el agua” convocado por Ojos Verdes Ediciones (España).

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