Necia diaria (soneto)

No hace mucho que aprendí a respirar sin ella:
mi ceremonial de soledad en la abstinencia.
No ha mucho dejé mi corazón en su querella,
sin embargo no es vida sin su inmunda presencia.

¡Siento que no podré más resistir este claustro!
Decidido a rogarle con gritos silenciosos,
me dejaré raptar por el tan ansiado plaustro
de oír de nuevo sus alaridos licenciosos:

Que me deje otra vez, noche tras día a mirarme…
Que me devuelva el corazón al sitio robado…
Que me embriague de nuevo con su mísera mente.

Volver a la rutina diaria de suicidarme
sintiendo ese aliento a muerte blanca tan ansiado:
la cárcel diaria con la que muero lentamente.

 

 

Finalista y seleccionado para la Antología en el Primer Certamen Internacional de Sonetos “Sor Juana Inés de la Cruz” organizado por la Editorial Letras como espada (España).

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