El más pequeño es uno de los grandes (micro cuento)

Aquí hay de todo como en botica, excepto porque estamos en reino de biblos: “biblioteca” le llaman los formales, “hogar” le llaman los amigos que tarde o temprano vienen a leer. O sea, de tarde o durante las mañanas apacibles entre letras.

Y hay de todo en verdad: los cuentos afables, dulces y gráciles para la lectura tranquila; los aventureros, que casi nos hacen saltar del asiento y ser callados por la encargada del lugar; están aquellos que nos hacen temblar con sus argumentos de misterios y terror; ¿y qué decir de los románticos?, los que nos arrancan lágrimas, suspiros y pasión. Compongo entonces: aquí hay de todo como en biblioteca.

Hasta está aquel, el más pequeño pero no por eso menos importante. Aquel que pasó a la historia por contar un libro entero en una sola frase. A ese pequeñín lo visitan muchas veces, aunque muchas de esas veces lo engullen tan rápido como empiezan a leerlo. ¡Y es que uno no se puede tardar mucho en un cuento de un sólo renglón!

Pero lo más increíble no es su tamaño sino la verdad tan tremenda que encierra entre sus siete escasas palabras, y es que yo no estoy para contárselas pero ustedes seguramente sí para saberlas, porque el pobrecito un día durmió tan mal que “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. ¡Así de maravilloso!

 

 

Finalista y seleccionado para la Antología del Primer Concurso de Cuento breve “Héroes cotidianos” organizado por la Página Blog / Editorial Tu Concurso Literario (España).

 

 

 

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