Viéndola dormir (poema)

Viéndola dormir, no puedo
menos que descubrir su belleza, si la observo;
enaltecer su amor, si la siento;
y si la vivo, morir en el intento.

Y es que viéndola dormir,
la tormenta torna en suave devaneo;
la helada, en cálido suspiro;
la aridez, en la tranquilidad deseada,
me siento vivo y no muero.

Viéndola dormir, no deseo
la fortuna
ni la suerte
ni el todo de los hombres:
viéndola dormir, no deseo
nada terreno.

Que pase el tiempo aparte.
Que no despierte mientras miro.
Que la vida no se oponga a nuestros cuerpos.
Que la muerte nos descubra serenos.
Que el mundo siga siendo mundo, para alejarnos
sobre la marea y el viento.

Y es que viéndola dormir,
se escucha suave
el silencio.

 

 

Versión original de mi prosa poética homónima (ya también publicada en esta página anteriormente).

 

Finalista y seleccionado para la Antología del Tercer Certamen de Poesía “Melgar” de la Editorial Letras como espada (España).

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